CONTRA EL ÉXITO Y EL FRACASO
Puestos a desmontar su leyenda, Mejide detalla algunos estrepitosos fracasos y situaciones en las que aquello de “tierra, trágame” ha sido su única salida. Y aquí los relata sin pudor, al igual que la historia de alguna que otra aventura televisiva que nunca llegó a ver la luz. El publicista admite el poder de sus derrotas como motor para sus éxitos, que sin sueños e ilusiones la existencia sería un perfecto aburrimiento, y que saber reírse de uno mismo es casi tan importante como saber odiarse. Porque para saber odiar, hay que empezar por uno mismo.
“Para el que se haya creído mi tan excesiva como aparente seguridad en mí mismo, es todo mentira. Para el que no se haya creído nada de lo que digo, es todo verdad”.
“Seguramente no te valga de nada mi experiencia, pero sólo después de odiarme mucho he aprendido cuándo y cómo quererme bien”. |